Chef
Roberto Castellano
Roberto (1988) nació en Nápoles en el seno de una familia humilde y trabajadora. Desde niño soñaba con ser chef, pero al terminar la escuela primaria y secundaria decidió seguir a sus amigos e inscribirse en el bachillerato de informática, abandonando así su gran sueño. Sus padres, sin decírselo, lo cambiaron de matrícula durante unas vacaciones y lo inscribieron en el bachillerato de hostelería. Al principio se enfadó mucho y, por rebeldía, no estudió durante el primer año, lo que le llevó a repetir curso. Sin embargo, con el tiempo, reconcilió con aquella decisión y empezó a dar lo mejor de sí mismo, hasta obtener el título de Técnico en Servicios de Restauración. Desde entonces se lanzó al mundo laboral sin perder tiempo: hoteles, restaurantes, pizzerías, obradores… No existe un lugar ligado a la manipulación de alimentos por el que Roberto no haya pasado. Se considera un profesional multifuncional, pero lo que más le apasiona —y donde asegura que pone el alma— es en la panificación en todas sus versiones. Roberto siempre recuerda que es gracias a sus padres que hoy puede dedicarse a un trabajo que lo hace feliz cada día. Está convencido de que en hostelería, si no se le tiene cariño, es mejor dejarla. Además, disfruta cantando mientras trabaja, sobre todo canciones clásicas Napoletanas, pues asegura que sus platos salen mejor cuando manos y voz están en perfecta sintonía. Toda su vida profesional se desarrolló en Nápoles, donde aprendió las recetas más tradicionales de su tierra. En 2020 decidió trasladarse a Madrid, donde descubrió una ciudad vibrante, un estilo de vida que le encanta y nuevas oportunidades para crecer profesionalmente. Fue aquí donde conoció a Alessandro, con quien compartió la pasión por la cocina. Gracias al apoyo, la confianza y el gran respaldo de su pareja, Lorena Matos Samón, directora del restaurante, pudo hacer realidad un sueño: dar vida a Dolce Positano. Junto a Alessandro, decidió emprender esta nueva aventura, trabajando codo a codo en la cocina y transmitiendo a cada plato la pasión de sus raíces.
